ICHA aporta a la reconstrucción con diseño de centros comunitarios

ICHA aporta a la reconstrucción con diseño de centros comunitarios

En el último tiempo, Chile ha sido golpeado por una serie de catástrofes -terremotos, incendios, erupciones y aluviones- que han puesto a prueba los sistemas de emergencia para que las comunidades puedan ponerse en pie y retomar su actividad lo antes posible y de mejor forma.

En el objetivo de hacer un aporte a la reconstrucción física y social de las comunidades afectadas, entregando soluciones en acero con desarrollo profesional e innovación tecnológica, el Instituto Chileno del Acero, a través de su Comité de Arquitectura, desarrolló una propuesta de construcción de centros comunitarios para zonas devastadas.

Se trata de edificios prefabricados que están concebidos como estructuras plegables, por tanto, se pueden transportar y montar fácil y rápidamente.

El diseño incorpora una planta libre, paneles aislados que permiten una cómoda habitabilidad y equipamiento sanitario, mientras que su emplazamiento es adaptable a distintas condiciones de clima y terreno. Este último factor es relevante considerando que ante las catástrofes el suelo resulta dañado y se transforma en un bien escaso.

Según explica Francis Pfenniger, presidente del Comité de Arquitectura de ICHA, el acero es un material noble desde el punto de vista estructural que permite resolver con eficacia y eficiencia las demandas que presentan este tipo de edificios aportando durabilidad, buena vida útil y una adecuada respuesta frente a posibles cargas adicionales.

“Ante situaciones de catástrofe se presenta una necesidad urgente de proveer de espacios de uso múltiple que den soporte a la vida comunitaria. También, de disminuir la presión sobre otras instalaciones, como los colegios, que comúnmente se utilizan para estos fines”, comenta Francis Pfenniger, presidente del Comité de Arquitectura de ICHA.

En el desarrollo del proyecto, realizado por el arquitecto Felipe López, se consideró que los centros comunitarios no sólo pueden utilizarse durante la emergencia como albergues, sino también elevarse de forma más estable, incorporando elementos adicionales para ser ocupados, por ejemplo, como sedes sociales que sean autosuficientes y permitan dar cabida a distintas actividades de vinculación.

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