En su objetivo de trabajar para impulsar la actualización tecnológica y normativa, el Instituto Chileno del Acero (ICHA) a través de su Comité Técnico de Protección contra el Fuego, inició el desarrollo del estudio Análisis Comparativo de Códigos de Construcción para la Seguridad contra Incendios, con la colaboración de la Universidad Técnica Federico Santa María.

Se espera que el trabajo permita esbozar una panorámica sobre la situación chilena en comparación con el extranjero, proveyendo herramientas para generar propuestas de actualización normativa en protección contra el fuego al Ministerio de Vivienda.

De esta manera, se intenta impulsar el desarrollo de distintas materialidades para la construcción en Chile.

El estudio contempla un análisis comparativo de los códigos de construcción de países desarrollados en seguridad contra incendios como Australia, Estados Unidos, Nueva Zelandia y Reino Unido, con la Ordenanza General de Urbanismo y Construcciones (OGUC) chilena, definiendo un estado del arte y avizorando la evolución de la normativa a un mediano plazo. Específicamente, se analizarán disposiciones sobre incendios y sus requerimientos de protección activa y pasiva.

Los requerimientos serán analizados desde la perspectiva de la seguridad contra incendios de los edificios e incluirán aspectos como nivel de riesgo, propagación del incendio, movimiento de humos y evacuación de ocupantes, entre otros.

Adicionalmente, en un estudio paralelo se propone actualizar el libro Protección Contra el Fuego de Estructuras de Acero editado por el ICHA en 2009.

A través de la Dirección de Estructuras de la USM, la investigación, de ocho semanas de duración, estará encabezada por Pedro Reszka, ingeniero mecánico y PHD de la Universidad de Edimburgo.

La iniciativa se enmarca en una serie de acciones que desarrolla ICHA para detectar oportunidades de desarrollo sirviendo como puente entre los actores del mercado del acero, la academia y la autoridad. En el desarrollo de este estudio participará una decena de empresas bajo el alero del Instituto.

 

En el último tiempo, Chile ha sido golpeado por una serie de catástrofes -terremotos, incendios, erupciones y aluviones- que han puesto a prueba los sistemas de emergencia para que las comunidades puedan ponerse en pie y retomar su actividad lo antes posible y de mejor forma.

En el objetivo de hacer un aporte a la reconstrucción física y social de las comunidades afectadas, entregando soluciones en acero con desarrollo profesional e innovación tecnológica, el Instituto Chileno del Acero, a través de su Comité de Arquitectura, desarrolló una propuesta de construcción de centros comunitarios para zonas devastadas.

Se trata de edificios prefabricados que están concebidos como estructuras plegables, por tanto, se pueden transportar y montar fácil y rápidamente.

El diseño incorpora una planta libre, paneles aislados que permiten una cómoda habitabilidad y equipamiento sanitario, mientras que su emplazamiento es adaptable a distintas condiciones de clima y terreno. Este último factor es relevante considerando que ante las catástrofes el suelo resulta dañado y se transforma en un bien escaso.

Según explica Francis Pfenniger, presidente del Comité de Arquitectura de ICHA, el acero es un material noble desde el punto de vista estructural que permite resolver con eficacia y eficiencia las demandas que presentan este tipo de edificios aportando durabilidad, buena vida útil y una adecuada respuesta frente a posibles cargas adicionales.

“Ante situaciones de catástrofe se presenta una necesidad urgente de proveer de espacios de uso múltiple que den soporte a la vida comunitaria. También, de disminuir la presión sobre otras instalaciones, como los colegios, que comúnmente se utilizan para estos fines”, comenta Francis Pfenniger, presidente del Comité de Arquitectura de ICHA.

En el desarrollo del proyecto, realizado por el arquitecto Felipe López, se consideró que los centros comunitarios no sólo pueden utilizarse durante la emergencia como albergues, sino también elevarse de forma más estable, incorporando elementos adicionales para ser ocupados, por ejemplo, como sedes sociales que sean autosuficientes y permitan dar cabida a distintas actividades de vinculación.

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En un contexto de baja actividad económica y demanda de acero, China continúa exportando acero a niveles récord, lo que le permite darle salida a su sobrecapacidad y mantener sus niveles de empleo. Todo esto en detrimento de la actividad productiva, comercial y empleo de las empresas siderúrgicas latinoamericanas, de acuerdo a cifras presentadas por la Asociación Latinoamericana del Acero (ALACERO).

En enero-mayo 2015, China embarcó 3,8 millones de toneladas de acero laminado hacia América Latina, 12% más que las 3,4 millones de toneladas registradas en el mismo período de 2014.

El total de las exportaciones de acero laminado de China sigue creciendo y alcanzó 39,5 millones de toneladas entre enero y mayo 2015, 30% más que en iguales meses de 2014. América Latina representó el 9,5% de estas exportaciones, reduciendo su participación en 1,5 puntos porcentuales con respecto a ene/mayo 2014 (11%). La región es solo superada como destino por Corea del Sur, que recibió 5,2 millones de toneladas (13,3% del total) en el período. El tercer destino es Vietnam que recibió 3,5 millones de toneladas (8,9% del total).

En mayo 2015, América Latina recibió 540 mil toneladas de acero laminado desde China, un 34% menos que el mes anterior (822 mil toneladas) y un 37% menos que el volumen recibido en mayo de 2014 (858 mil toneladas).

Importaciones de acero laminado desde China por destinos

Los principales destinos latinoamericanos para el acero laminado chino entre enero y mayo de 2015 fueron: Brasil, que recibió 671 mil toneladas (18% del total de la región); Centroamérica, que acumuló 572 mil toneladas (15%); y Chile, con 526 mil toneladas (14%).

En estos cinco meses, los países que proporcionalmente más incrementaron sus importaciones de laminados desde el país asiático versus mismo período de 2014 fueron: Argentina (+420%), República Dominicana (+192%), Cuba (+155%) y México (+66%). Argentina, Rep. Dominicana y Cuba, sin embargo, mantienen una participación de 2% cada una en el flujo hacia América Latina.

Por otro lado, los países que han visto disminuir sus importaciones de productos laminados de China versus ene/mayo 2014 fueron: Paraguay (-37%), Brasil (-24%), Colombia (-15%) y Perú (-5%). Estos países tienen participaciones de 0,3%, 18%, 7% y 10%, respectivamente.

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Importaciones desde China por productos

El 62% de los productos de acero laminado importado por América Latina desde China durante enero-mayo de 2015 fueron planos, que alcanzaron 2,3 millones de toneladas. Entre estos, destacaron por su volumen:

  • Hojas y bobinas de otros aceros aleados (948 mil toneladas, 41% de los aceros planos importados desde China)
  • Cincadas en caliente (491 mil toneladas, 21%)
  • Bobinas en frío (353 mil toneladas, 15%)

Respecto a los aceros largos, China exportó a Latinoamérica 1,3 millones de toneladas, concentradas principalmente en:

  • Barras (542 mil toneladas, 43% de los aceros largos)
  • Alambrón (505 mil toneladas, 40%)

El intercambio económico en el mundo actual presenta algunas necesidades insoslayables, considerando las capacidades de intercambio que presenta el comercio internacional. Entre estas debemos necesariamente los controles de los bienes que podemos adquirir y trasladar desde una comunidad a otra, ello implica su uso e incorporación en un medio distinto que cuenta con sus propios niveles de calidad y, en definitiva, sus propias condiciones ambientales y técnicas.

De esta manera, cobra una importancia fundamental contar con estándares, códigos y normas conocidos y aceptados en cada uno de los extremos de la cadena de intercambio, con el fin de que los productos cumplan con esas condiciones las cuales han de estar previamente acordadas y, en su recepción final, debidamente controladas de manera que se asegure el cumplimiento de los acuerdos básicos y la adecuación de ellos a la realidad de los usuarios en destino de ellos.

En términos generales, esos acuerdos se establecen de buena manera, lográndose compromisos que satisfacen tanto a proveedores como a los usuarios; sin embargo las etapas de control tienden a ser difíciles de cumplir debido a procedimientos imperfectos o incluso inexistentes en los mercados consumidores como el chileno, lo cual posibilita la comercialización de materiales o productos que no cumplen con la calidad establecida o con los atributos normalmente aceptados en el medio, más aún, es posible que sus controles sean menores o más relajados.

Esta situación nos lleva a aceptar hechos que terminan siendo inmanejables y pueden significar el comienzo de una escalada en la cual estemos obligados a aceptar características distintas y, por lo tanto inadecuadas, de productos que son críticos en la mayoría de los ámbitos de la producción industrial. Debemos tener aquí la lucidez necesaria para comprender que con ello se genera una disminución de la calidad de nuestros productos.

El Instituto del Acero ha estado observando la incorporación de los productos en el mercado del acero en Chile con la finalidad de estar conscientes de las distorsiones que puedan producirse cuando los productos no cumplen con lo establecido en la normativa chilena, ha establecido programas de observación de estos cumplimientos, en especial, el primero de ello de ellos en las barras laminadas en caliente para refuerzo de hormigón armado. Los resultados hasta ahora no han sido alentadores, observándose un incumplimiento más bien alto, de alrededor de un 50%. Es cierto que estas no conformidades no configuran valores altos; pero sí reflejan prácticas incorrectas y corresponden a indicios de comienzo de problemas más agudos.

Teniendo en cuenta todo lo anterior, es de importancia urgente establecer políticas públicas que contemplen controles tempranos en la importación de productos que han de ser incorporados en la manufactura o en la construcción nacional. Esto con el fin de mantener su calidad y la seguridad de sus usuarios quienes definitivamente son el capital más importante del país.

Sergio Contreras A.

Presidente

 

El Instituto Chileno del Acero (ICHA) promueve el uso del acero y genera acciones que permiten provocar cambios que permitan mejorar la operación de la cadena de valor del acero y proveer capital humano para el desarrollo del rubro, siendo un aporte en la discusión pública respecto a normas y estudios, como referente técnico que a la vez ofrezca soluciones.

En este sentido, queremos dar la más cordial bienvenida a las empresas que han querido unirse a nosotros y contribuir con esta misión:

  1. Perfimet
  2. Acustermic
  3. Layseca y CIA.
  4. Varmetal

Los invitamos a participar de las iniciativas y actividades que nuestra institución organiza.

 

Un crecimiento moderado para la industria del acero global se espera para este año, debido a los ajustes estructurales que están realizando la mayoría de las economías del mundo, desaceleración económica en China y volatilidad de los mercados de capitales a nivel internacional.

El panorama global es concordante con lo que sucede en Chile, donde se espera un ritmo menor durante 2015 y donde los esfuerzos están puestos en avanzar en la consolidación de los mercados en forma aunada, fortaleciendo el encadenamiento productivo del acero y elevando la competitividad a través de productos y servicios con calidad certificada, según señala el Instituto Chileno del Acero (ICHA).

De acuerdo a la Asociación Mundial del Acero, Worldsteel, el consumo aparente del acero global para 2015 se ubica en un crecimiento de 0,5% y 1.544 millones de toneladas. La cifra es casi similar a lo sucedido el año pasado, cuando el consumo creció un 0,6%. En tanto, para 2016, se espera llegar a un 1,4% de crecimiento, con 1.565 millones de toneladas.

Este panorama de crecimiento moderado para el mercado global del acero concuerda con las estimaciones nacionales. Según el Informe de Proyección de Inversiones y Demanda de Acero de ICHA, el consumo aparente del acero crecerá un 1,4%, llegando a las 2.839 millones toneladas durante 2015.

Panorama global

El escenario mundial, si bien está influenciado por la volatilidad de los mercados de capitales y el factor china, también está recibiendo algunas señales positivas con la recuperación de economías en desarrollo y algunos avances de la Eurozona. Según el análisis de Worldsteel, se ve un optimismo creciente en torno a India e incremento en el uso del acero en Medio Oriente.

El 2014 en el mundo desarrollado la demanda de acero creció 6,2%, empujada por la recuperación de Estados Unidos. Para este año, la expansión se avizora moderada, ya que se parte de una base alta y los mercados consumidores de acero en Estados Unidos, Japón y Corea no serán tan favorables, indica Worldsteel, mientras que la recuperación europea todavía enfrenta limitantes como el desempleo alto y la baja inversión. Así, se espera que la demanda de acero en estos países crezca 0,2% en 2015 y 1,8% en 2016.

En tanto, las economías en desarrollo (sin China), crecieron 2,3% en 2014, principalmente por la baja de los mercados de Brasil y Rusia. Se espera un alza moderada para 2015, con perspectivas positivas en naciones como India, Indonesia, Vietnam y Egipto.

La presión china

Para la Asociación Latinoamericana del Acero (Alacero), este año y el próximo serán tiempos difíciles para la siderurgia en la Región, sobre todo por la presión que ejerce China a través de sus importaciones que erosionan la competitividad de los mercados locales, al ingresar con precios subvencionadas por el estado asiático, haciendo imposible la competencia en condiciones similares.

El gigante asiático es el principal importador de acero en Chile, representando casi el 50% durante 2014, según datos del ICHA. Considerando las bajas barreras de importación del acero y la creciente presencia de dealers y traders que operan en el país, es la calidad el factor que puede hacer la diferencia para la industria nacional: tensión de fluencia, ruptura, espesores y geometría, que son parámetros críticos considerados en el diseño estructural, sostienen en el Instituto Chileno del Acero.

A pesar de la presión constante que ejerce china, la demanda de acero cayó en 2014, fenómeno que no se registraba desde 1995, debido a la reorientación de la estrategia económica de su gobierno, que golpeó al mercado de los bienes raíces.

Según Worldsteel, la situación debería continuar en el corto plazo, con caídas de 0,5% en el consumo de acero en China para este año y el próximo. No se esperan cambios a mediano plazo y existe incertidumbre sobre cómo se estabilizará la economía en bajada. El informe consigna que al entrar en una nueva etapa de desarrollo, China debiese encontrar equilibrio, pero le llevará tiempo.

En estos momentos, su situación impacta la siderurgia global, en cuanto intensifica las fricciones comerciales como consecuencia del incremento de los flujos exportadores desde China, como ya se vio en 2014.

Por Sergio Contreras, Presidente del Instituto Chileno del Acero.

 El acero es un material tradicional en una gran cantidad de actividades del ser humano.

Entre estas actividades ha tomado un lugar preponderante la construcción tanto de estructuras en plantas industriales como en edificios ya sean ellos de habitación o comerciales. Debemos considerar que los edificios consumen hoy alrededor del 50% de la producción mundial de acero y dado que la población crece y ella migra hacia las ciudades, este consumo tiene la tendencia a crecer. La versatilidad del material, su flexibilidad y la conveniente relación entre resistencia y peso, manteniendo un costo adecuado, lo hacen especialmente apropiado para una industria que es altamente dinámica y en la cual el manejo de los costos es fundamental para el éxito de los proyectos emprendidos.

Sin embargo, como todas las actividades humanas está también enfrentado a dificultades importante debido a las modificaciones de los equilibrios globales, especialmente aquéllos relacionados con las estructuras económicas del mundo. La globalización, un fenómeno hoy ampliamente reconocido y no siempre bien comprendido, ha afectado de manera enérgica a todas las actividades humanas y creado la necesidad de establecer relaciones y equilibrios diferentes a los de antaño, obligando a las entidades productivas a adecuarse a una dinámica distinta con el fin de mantenerse efectivos y poder sobrevivir como unidades económicas.

Pero también en esta globalización, han aparecido factores como un crecimiento desequilibrado en tamaño de ciertas economías como las asiáticas, las cuales en sí mismas han modificado un mapa bien distribuido de la actividad económica, creando a su vez una condición de borde diferente, la cual nuevamente obliga a todos los países a adaptarse a panoramas y mercados de manera diferente. Es aquí donde la supervivencia eficiente se basa en el reconocimiento rápido y oportuno del cambio y la adecuación inmediata a las nuevas condiciones.

Los hechos enunciados afectan de manera fundamental al acero como uno de los materiales de construcción más usados en todo el mundo. Esto implica un desequilibrio que ha afectado al mercado latinoamericano de manera importante. Los productores enfrentan una crisis de grandes proporciones y han debido buscar un nuevo punto de equilibrio en esta nueva estructura.

Por otra parte las crisis recurrentes de la economía mundial han afectado al mercado del acero. Europa mantiene niveles bajos de crecimiento, mientras que China economía principal del mundo, baja sus proyecciones de crecimiento y Estados Unidos se mantiene como un líder económico que potencia la recuperación en el futuro. En este contexto complejo e incierto el consumo de acero nuevamente sufre adecuaciones que en muchos casos llegan a ser de gran importancia.

Teniendo en cuenta estas consideraciones, los productores de acero se han abocado a implementar procesos productivos sustentables de manera de disminuir la generación de dióxido de carbono, enemigo reconocido del planeta para la continuidad de un medioambiente limpio. También la capacidad de reciclaje del material ofrece posibilidades ciertas para su futuro como material popular en la construcción.

En nuestro país todas las condiciones anteriores se ven amenazadas adicionalmente por la carencia de controles profundos y adecuados de la calidad y características propias, en especial de los aceros importados.

El Instituto Chileno del Acero, como un incentivo de las buenas prácticas en el uso del acero, ha realizado muestreos para conocer, de manera aleatoria, las características de las barras de acero para hormigón armado importadas y el cumplimiento de ellas de la normativa nacional, encontrando porcentajes altos de no acatamiento de esta normativa.

Lo anterior no tiene como finalidad adoptar un papel de entidad controladora, sino más bien de encontrar una referencia informativa respecto a esta calidad y así poner a disposición de los consumidores y autoridades esa información. Por ello, tampoco estas acciones representan la creación de barreras ocultas a los materiales importados, sino que buscan establecer un marco de reconocimiento de la calidad único y estable a nivel nacional.

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