Economía circular y construcción industrializada: el acero como pilar de una construcción más productiva y sustentable
Un informe del Colegio de Ingenieros de Chile pone cifras a lo que el sector viene advirtiendo: sin industrialización, la construcción no logrará revertir su caída de productividad. El acero aparece como material estratégico para esa transformación.
La productividad del sector construcción en Chile se contrajo un 19% entre 2015 y 2023. El dato, recogido en el informe de la Mesa de Economía Circular y Construcción Industrializada del Colegio de Ingenieros de Chile, confirma lo que buena parte de la industria viene experimentando: la construcción tradicional, fragmentada y dependiente del trabajo en obra, ya no da abasto.
La mesa —coordinada por la ingeniera civil Marlena Murillo— fue una de siete que integró el proyecto “Mesas de Trabajo 2025” del Consejo de Especialidad de Ingeniería Civil. Sus conclusiones son directas: los sistemas industrializados permiten reducir plazos de ejecución entre un 40% y un 50%, aumentar la productividad del montaje hasta en un 125% y disminuir los residuos de construcción en cerca de un 87%.
El acero en la ecuación
El informe sitúa al acero como un habilitador clave de este cambio. Su resistencia, precisión dimensional y posibilidad de fabricación en planta lo hacen especialmente apto para sistemas prefabricados y modulares, con montajes más rápidos y controlados que reducen reprocesos en obra.
Y su aporte no se limita a las estructuras metálicas. El acero está presente en prácticamente toda construcción: barras y mallas de refuerzo en el hormigón armado, perfiles, cubiertas y revestimientos en estructuras metálicas y mixtas, conectores y elementos de conexión en la construcción en general incluyendo sistemas con madera estructural. En cada caso, la partida de acero es una de las que mayor potencial de industrialización tiene, porque llega a obra con fabricación controlada en planta, dimensiones precisas y calidad verificable.
La enfierradura industrializada y los sistemas constructivos en acero son un buen ejemplo: En el primer caso, barras y mallas que se cortan y configuran en planta llegan a obra listas para montaje, reduciendo tiempos, minimizando pérdidas y mejorando la calidad estructural. Para el caso de los sistemas constructivos en acero, perfiles estructurales son dimensionados, perforados y preparados en planta con precisión milimétrica, y se trasladan a la obra para su conexión y montaje con disminución de residuos y mejorando la productividad. Cuando una partida se industrializa, genera un estándar que empuja a las demás a hacer lo mismo. En ese sentido, el acero no solo se industrializa: cataliza la industrialización de la construcción en su conjunto.
El acero es además el material más reciclado del mundo y puede reincorporarse al ciclo productivo sin perder propiedades, alineándose con los principios de economía circular que promueve el informe.
Normativa técnica para industrializar: el trabajo de ICHA
Pero ese potencial de industrialización y mejora de productividad requiere un piso normativo que regule cada eslabón —desde la materia prima y el producto terminado hasta el diseño, la fabricación, el montaje y la inspección—. Hace dos décadas, la mayor parte de esas normas no existían en Chile, y las pocas vigentes databan de los años setenta sin actualización.
El Instituto Chileno del Acero (ICHA), que participa hace más de una década en el Consejo de Especialidad de Ingeniería Civil del Colegio de Ingenieros, ha impulsado sistemáticamente el estudio, la difusión y el desarrollo de ese cuerpo normativo. En los últimos veinte años, ese trabajo ha permitido construir una red de normas técnicas que hoy cubre toda la cadena de valor:
En materia prima y productos: la NCh204 de barras de refuerzo, la NCh3334 y NCh3335 de barras soldables y mallas electrosoldadas, la NCh203 de acero estructural, la NCh223 de cubiertas, las normas de perfiles conformados en frío Nch3518, NCh3576, NCh3378 y la norma de parrillas de piso NCh3572. En diseño estructural: la NCh427/1 para estructuras con perfiles laminados o soldados, la NCh427/2 para estructuras con perfiles conformados en frío, y la NCh3703 de racks. Y en fabricación, montaje e inspección: la NCh428 de ejecución de construcciones en acero.
A ese marco se suman publicaciones técnicas desarrolladas por ICHA, como el “Código de Mejores Prácticas para Ejecución de Construcciones en Acero” y el Libro “Buenas Prácticas para Sistemas de Almacenamiento en Acero – Racks”, herramientas dirigidas a fabricantes, montajistas, inspectores técnicos de obra y especificadores.
Esta normativa no solo regula: industrializa. Y al industrializar, mejora la productividad que el sector necesita recuperar. En un país donde la seguridad frente a sismos es innegociable, que esa recuperación ocurra con respaldo normativo robusto es una responsabilidad con las personas y con el futuro de Chile.


