En el marco de la “Estrategia de Economía Circular en Construcción”, el objetivo de este levantamiento es identificar diferentes iniciativas, casos, experiencias, productos y servicios relacionados con Economía Circular en Chile.

El ICHA, que participa activamente en la Mesa de Economía Circular del instituto de la Construcción, lo invita a postular para ser parte de una red de iniciativas existentes a nivel nacional, que a través de la estrategia serán apoyadas para su visibilidad y vínculo con actores del ecosistema. Por favor le solicitamos responder hasta el día 13 de mayo de 2022 en el siguiente link https://forms.gle/zbh7sB4u8PqZrMvi9

Posteriormente se darán a conocer las iniciativas seleccionadas del primer semestre 2022, que se publicarán en la página www.economiacircularconstruccion.cl

Es del interés del ICHA apoyar acciones destinadas a reducir las emisiones en la industria del acero y la construcción. Por ello, en conjunto con el programa HuellaChile del Ministerio del Medio Ambiente lo invita a contestar la encuesta “Priorización de medidas de mitigación de Gases Efecto Invernadero”.

El estudio se desarrolla con la colaboración de la consultora E2BIZ y está diseñado para generar reglas de contabilidad para la cuantificación de reducción de emisiones de GEI a nivel de proyectos del sector Residuos para los subsectores “Neumáticos Fuera de Uso”, “Construcción y Demolición” y “Envases y Embalajes”. Esta permitirá diseñar metodologías de cuantificación de proyectos de reducción de emisiones de gases de efecto invernadero (GEI).

Solicitamos a usted completar la siguiente encuesta, cuyo objetivo es priorizar medidas de mitigación identificadas en cada subsector y así desarrollar reglas de contabilidad para las más relevantes.

Al finalizar este estudio, los instrumentos desarrollados quedarán disponibles de manera pública y gratuita para todas las organizaciones que deseen respaldar su gestión del carbono a través del Programa HuellaChile.

La encuesta la puede encontrar en el siguiente link

https://docs.google.com/forms/d/e/1FAIpQLSf-xqlDyqXstYOwm0AeWzrd-DcygBH1ZNqBOf56p4NDMDJJ0A/viewform

En el marco de la hoja de ruta nacional definida por el Ministerio del Medio Ambiente, la construcción lidera las acciones del sector privado promoviendo cambios que servirán de referencia para otros sectores y gremios.

La Cámara Chilena de la Construcción ,el Instituto de la Construcción y el programa Construye2025 de Corfo guiados por la Corporación de Desarrollo Tecnológico (CDT) lanzaron la Estrategia de Economía Circular en Construcción, que presenta los lineamientos para el tránsito hacia una nueva cultura del sector.

El propósito es avanzar hacia el desarrollo sostenible, social, ambiental y económico de la industria, a través del apoyo a iniciativas que involucran a los sectores público, privado y académico.

En el lanzamiento de la Estrategia de Economía Circular en Construcción, el ministro de Medio Ambiente Javier Naranjo relevó que el sector de la construcción es uno de los de mayor potencial para la circularidad. Felicitó la iniciativa e invitó al trabajo colaborativo para avanzar en innovación y nuevos modelos de negocio para la reactivación verde.

Pedro Plaza, vicepresidente de la CChC y presidente del Consejo de Sostenibilidad del gremio, destacó que esta estrategia es “una poderosa aliada, que abre múltiples oportunidades de innovación y nuevos modelos de negocio para todos los sectores productivos, permitiendo un uso más eficaz de los recursos y minimizando los residuos e impactos ambientales”.

Asimismo, dijo que el país es pionero en el mundo al contar con una Hoja de Ruta para un Chile Circular al 2040, señalando que la economía circular y la reducción de residuos de construcción son el foco del pilar Medio Ambiente de la estrategia que promueve el Consejo de Sostenibilidad Empresarial de la CChC.

En tanto, Pablo Ivelic, presidente del Consejo Directivo de Construye2025, destacó que si al realizar una actividad se obtiene una ganancia, esta no puede ser a expensas de generar un impacto negativo en el entorno. Por ello, apuntó a la necesidad del desarrollo sostenible, en el que debe convivir el beneficio económico con el beneficio social y medioambiental. “Es bueno preguntarse cómo se comporta nuestro rubro y la respuesta es mal: el 40% de las materias primas que se generan son consumidas por la industria de la construcción y, al mismo tiempo, el 35% de los residuos que se generan a nivel mundial provienen de la construcción y demolición de infraestructura. En adición, el 30% de los gases de efecto invernadero son producidos por nuestra industria”, sostuvo.

Por eso, hizo un llamado a “transformar nuestra industria desde la economía lineal hacia una economía circular y a partir de hoy tenemos una hoja de ruta para esta transición”.

Ricardo Fernández, presidente del Instituto de la Construcción, señaló que la transformación desde una economía lineal a una circular requiere inversiones, cambios regulatorios y conductuales y el convencimiento de que es imprescindible el cuidado y buen uso de los recursos naturales.

“Quiero destacar el gran trabajo que ha hecho y está haciendo el Subcomité de Economía Circular del Instituto, conformado en noviembre de 2020. A la fecha, son 29 las instituciones que participan activamente en este Subcomité, que ha trabajado durante este primer año, en generar bajadas concretas dentro de las 37 acciones planteadas por la estrategia, para que las instituciones participantes puedan proponer y concretar acciones libremente y de acuerdo con sus capacidades”.

Asimismo, agregó que “estamos frente a una oportunidad única para impulsar un cambio en la industria, que favorezca el mejoramiento de los procesos de producción, hacia una circularidad en nuestras obras y un manejo responsable de residuos durante la operación y demolición de edificios. Los instamos a seguir trabajando para su implementación y desarrollo, lo que sin duda traerá innumerables y beneficios para toda la sociedad”.

Ejes de la estrategia

En la actividad participaron también Miguel Pérez, líder del Pilar de Medio Ambiente del Consejo de Sostenibilidad CChC y la subgerenta de Desarrollo de la Corporación de Desarrollo Tecnológico (CDT), Katherine Martínez; y, quienes dieron a conocer el detalle de la Estrategia, que consta de seis ejes:

Colaboración: Crear espacios de encuentro, intercambio de conocimientos, colaboración y construcción de confianza para producir sinergia entre los distintos actores de la cadena de valor de la construcción e industrias relacionadas.

Formación: Contar con profesionales, técnicos y operarios capacitados para realizar proyectos que incorporen la economía circular en el sector construcción.

Marco Normativo: Resolver asimetrías de información respecto al marco normativo y fortalecer la colaboración entre el sector público y privado para el desarrollo normativo.

Benchmarking y Difusión: Disponibilizar casos, datos e indicadores para fomentar la incorporación de conceptos de Economía Circular tanto en la cadena de suministros/ aprovisionamiento, como en etapas tempranas de diseño, construcción y operación.

Innovación: Generar instancias de vinculación entre empresas, academia y ecosistema emprendedor para favorecer la innovación en economía circular.

Incentivos: Generar incentivos que permitan promover que el sector privado cultive una cultura de Economía Circular.

“Hoy, junto con presentar la estrategia, damos a conocer los frutos tempranos y el despliegue territorial que la CChC ha iniciado, donde destacamos el Acuerdo de Producción Limpia de la región de Valparaíso, y la creación de una mesa interregional para que esta iniciativa exista en el norte y sur de Chile”, mencionó Katherine Martínez, subgerenta de Desarrollo de la CDT.

Por su parte, Alejandra Tapia, coordinadora de Sustentabilidad de Construye2025, explicó que esta estrategia ha sido el fruto de un gran trabajo colaborativo de distintas personas e instituciones “donde hemos tenido que coordinar y alinear muchos focos de trabajo”.

A su vez, especificó que “como Construye2025, estamos para colaborar en acelerar la transformación de la construcción y para ello hemos trabajado promoviendo la innovación, acercando soluciones circulares a las empresas para facilitar la incorporación de nuevos modelos de negocios, lo que se hizo a través de un estudio que desarrolló tres modelos con su factibilidad económica y técnica y también Corfo realizó un tremendo esfuerzo en apoyar la economía circular en construcción al llamar al sector a disminuir la pérdida de recursos a través de soluciones tecnológicas, donde ganaron ocho proyectos”.

A ello se suma un segundo ámbito de colaboración, para generar las capacidades para que se desarrollen estos modelos de negocios y mercados circulares. “Para esto nos encontramos trabajando en un reglamento al alero de la Hoja de Ruta RCD y Economía Circular en Construcción 2035 para generar un marco jurídico con énfasis en valorización y foco en economía circular”, precisó.

Finalmente, Paola Molina, presidenta del Subcomité de Economía Circular del Instituto de la Construcción, indicó que hay una gran esperanza puesta en esta estrategia porque generará un impulso para avanzar de manera temprana hacia una economía circular.

“Esta estrategia incluye a todo el ecosistema de la industria de la construcción. Mientras más representantes tengamos, tendremos una visión más amplia para levantar todas estas acciones. En el comité hemos podido ver cómo el trabajo colaborativo genera el impulso para poder desarrollar esto de manera acelerada y poder responder a todos los desafíos que tenemos por delante”, dijo.

Descargar la Estrategia:

Ver el video del evento: https://www.youtube.com/watch?v=0ulVn6UtzqQ

El congreso organizado por Alacero sobre “el Futuro de la Industria en un Mundo Sustentable” finalizó con un claro mensaje hacia todos los integrantes de la cadena de valor de la industria metalmecánica para que los debates realizados durante las jornadas del encuentro se concreten en hechos y acciones, con objetivos y metas comunes.

Durante la apertura, el Director Ejecutivo de Alacero, Alejandro Wagner, se refirió a los desafíos y posibles soluciones para el sector de acero en América Latina: “estamos viviendo tiempos de cambios quizás sin precedentes, que definen la nueva agenda de nuestro sector y nuestras prioridades. Nos estamos transformando para acompañar estos desafíos”.

“Este congreso será un éxito si de acá nos llevamos ideas, si abrimos debates, si abrimos los ojos de otros, para generar una hoja de ruta común, respuestas y soluciones concretas, que incluso sirvan como input a nuestros gobiernos para transmitir la dimensión de este desafío y las políticas públicas necesarias para alcanzarlo”, agregó.

Por su parte, Máximo Vedoya, CEO de Ternium y orador a cargo del primer panel, destacó la importancia de estimular un diálogo abierto entre la industria y los gobiernos de la región para solucionar el problema de las emisiones de carbono. Además, se refirió a la necesidad de brindar oportunidades para atraer a la nueva generación de talentos de ingenieros e ingenieras. “Solo así lograremos el éxito”, concluyó. Además, anunció la presentación del Paper elaborado por Alacero con su Posicionamiento frente al desafío del Cambio Climático, la hoja de ruta del sector para contribuir con la baja de emisiones, así como también la necesidad de contar con políticas públicas que incentiven y aceleren esta transición.

Sobre este tema, Jeffrey Sachs -Autoridad Mundial en Economía y Desarrollo Sostenible de la Universidad de Columbia señaló que “Tenemos muchas incertidumbres, sobre todo en los países más ricos, ellos causan todas las crisis y no pagan por eso. No quieren compartir y pagar los impuestos. Los daños son cada vez más fuertes, necesitamos solucionar ese problema correctamente”.

En el mismo sentido, Aditya Mittal, CEO de ArcelorMittal, alertó “necesitamos salvar el planeta y también el acero, que es un producto muy importante” y aportó nuevas ideas para para ir hacia un sector cada vez más limpio: Smart carbon (UCCS), emisión cero con descarbonización y la exploración de otros procesos. Además, destacó especialmente la importancia de la diversidad en la organización y la inclusión de mujeres en cargos de gestión. “Es necesario que la empresa trabaje con diversidad, no solo como una meta a ser alcanzada, sino como algo natural”, finalizó.

Durante la segunda jornada se destacó la participación de Gustavo Werneck, CEO de Gerdau y próximo Presidente de Alacero en el período 2022 – 2023, quien estuvo a cargo del cierre del encuentro.” Estamos en un momento de cambios de mercados globales y de nuevas oportunidades para la industria del acero en Latinoamérica. Las proyecciones son que el PIB avanzará un 6% en los países de la región el próximo año. Además, hubo un crecimiento de la industria de 16% este año comparado con el anterior”, afirmó.

“Fortalecer el mercado de América Latina es fundamental y para eso tenemos que trabajar de manera colaborativa y en red. En los próximos años, van a llegar nuevas demandas a nuestra región y tendremos que estar preparados para ofrecer los productos y los más innovadores”, sostuvo. Además, detalló que la descarbonización es uno de los grandes desafíos del sector de acero y, en ese sentido, afirmó que la industria cuenta con “la ventaja de tener el acero más limpio y sostenible en comparación con el de nuestro principal competidor. América Latina emite 1,6 tn de CO2 a la atmósfera, frente a las 2,1 tn de China.”

Finalmente, aseguró que” la industria del acero tiene una función absolutamente relevante en la generación de empleo de alta calidad en América Latina” y reafirmó el compromiso de Alacero para “seguir de cerca todas las oportunidades que se presentan para la industria en la región”.

Por otro lado, el panel sobre el Panorama Político, Social y Económico de Latinoamérica comenzó con las palabras de Susan Segal, CEO Council of the Americas, quien aseguró que “la pandemia resultó en un tremendo avance en la tecnología y no vamos a retroceder”.

El evento se realizó en forma semipresencial y contó con la participación de más de 5.000 personas del sector de la industria metalmecánica, profesionales, periodistas, jóvenes, estudiantes y miembros de la comunidad de la industria del acero que pudieron debatir sobre los próximos desafíos del sector, conocer las últimas tendencias a nivel global y el panorama de los países de la región de América Latina.

En su octava versión de “Encuentros de Acero”, el ICHA convocó a dos destacadas profesionales para tratar el tema “La urgencia de aplicar la economía circular en la construcción y cómo ayuda el acero en este proceso”.

Las conclusiones fueron alarmantes y para graficarlas sólo algunas cifras: la industria de la construcción genera al año más de 3 millones de m3 de Residuos de Construcción y Demolición –  RCD, y el 20% de ellos no cuenta con sitios autorizados para su  disposición. Además, cada hectárea de vertedero significa la pérdida de 15.000 toneladas de agua subterránea y 525 kg de suelo fértil cada año, señaló Paola Molina, presidente del directorio del Comité de Edificación Sustentable – CES y el Subcomité de Economía Circular del Instituto de la Construcción.

Lo peor de esto, dijo la profesional “Se estima que, en Chile, se generan pérdidas del orden de US$315 millones anuales por mermas en materiales. Estos residuos son altamente aprovechables, pero terminan en residuos o escombros”.

Considerando que los efectos del cambio climático ya los estamos sufriendo con una mega sequía que dura más de una década, las acciones para revertir sus efectos “son urgentes”, señaló Molina. Para ello, dijo, hay que trabajar en algunos objetivos, tales como que el 50% de la edificación e infraestructura pública nueva cuente con criterios y atributos de diseño y construcción que se enmarquen en el modelo de economía circular, y al menos el 40% de los materiales, productos, piezas y componentes utilizados en ellos. Además, los edificios deben medir y reducir su huella de carbono y contar con certificaciones ambientales.

“Hay que diseñar Edificios Reversibles, que puedan ser desmontados al término de su vida útil y no demolidos como es la práctica habitual de hoy”. Según Paola Molina, la construcción en acero es una gran ayuda y aporte para este objetivo.

Actualmente Paola Molina preside también el Comité de Economía Circular del Instituto de la Construcción, instancia donde participan 28 instituciones de los sectores público, privado y academia, cuyo objetivo es instalar y promover sistemas constructivos amigables con el medio ambiente.

Por su parte, Paula Araneda, jefe de la División Tecnología de la Construcción del IDIEM, expuso sobre el tema “Economía Circular: Innovación en la Construcción y el rol del acero”.

Señaló que la industria de la construcción en Chile explica el 26% del uso global de energía y genera el 33% por ciento de las emisiones de Gases de Efecto Invernadero del país. Además, genera casi 6 millones de toneladas de residuos al año. “por cada 10 pisos que se construyen en un edificio, uno equivale a residuos, por lo que la pérdida económica para las constructoras y la economía es enorme y evitable”.

Dijo que este problema se soluciona con el ecodiseño de los edificios y generando soluciones constructivas que incluyan la reducción, reutilización y reciclaje de los materiales. Destacó el uso del acero, ya que sus propiedades le permiten ser reciclado indefinidamente sin perder propiedades, por lo que se debe promover y practicar activamente su utilización y el reciclaje de los despuntes.

 

Desarrollar obras sustentables, con alto valor social y ambiental, pero que además permitan reducir los costos es un gran desafío que tiene la industria de la construcción. Hay que reducir el consumo de materiales, energía y agua sin alterar la calidad, pero también hay que reducir y ojalá eliminar los residuos o bien valorizarlos para que sirvan de insumo para la fabricación de otros productos.

En resumen, estamos hablando de Economía Circular, el modelo que tiene que reemplazar al actual de Economía Lineal y que se basa en la producción, utilización y disposición final indiscriminada. En este contexto, el Instituto Chileno del Acero (ICHA) y la Facultad de Arquitectura y Urbanismo de la Universidad de Chile (FAU) han iniciado la creación de ACEROLAB, entidad que promueve y gestiona la innovación en acero en Chile, tomando el diseño arquitectónico, constructivo e industrial como motor y piedra angular.  Fomentando la colaboración multisectorial público – privada – académica, AceroLAB pone la innovación en beneficio del desarrollo del país, sostenibilidad, productividad y la mejora de la calidad de vida de la sociedad.

Paola Molina, presidente del subcomité de Economía Circular del Instituto de la Construcción, destacó la iniciativa de crear AceroLAB y cómo el acero debe estar implícito en los nuevos modelos de desarrollo. “El acero tiene un rol muy importante, primero por su resistencia a los sismos y luego porque es 100% reciclable y genera un círculo virtuoso al crear una cadena de recolectores que viven del reciclaje, una industria que convierte esta chatarra en acero nuevo que es vuelto a utilizar por la construcción”.

Profundizando en el tema de Economía Circular en la construcción, Paola Molina señala que “la clave está en el diseño de la obra. “Hasta hoy el diseño en la construcción no considera una serie de externalidades como los residuos y las emisiones a la atmósfera, quedando estos aspectos en Tierra de Nadie. El cambio climático nos hizo ver este problema y que debemos hacernos cargo de él”.

El diseño de cualquier obra es clave para incorporar la Economía Circular a la industria de la construcción, señaló Molina. En él tenemos que considerar cómo utilizar menos materiales, y que, además sean amigables con el medio ambiente. El diseño de la obra también debe considerar la valorización de los residuos o bien su adecuada disposición para disminuir al máximo sus impactos ambientales. “Todo nuevo proyecto debe tener conciencia ambiental ya que es muy poco rentable no hacerlo, y esa es una buena noticia. De los residuos deben salir nuevos productos que alimenten la Economía Circular y eso es un gran aporte económico a cualquier obra”.

“Hoy en Chile estamos demandando más recursos de los que nos puede proveer la naturaleza y esos es insostenible”. Hay que capacitar a la industria sobre los beneficios de temas como la industrialización y la utilización de sistemas constructivos sustentables “pues cuando se entienda que estos sistemas constructivos generan beneficios económicos al reducir los tiempos de construcción, la utilización de materiales y las emisiones, se verá que son sistemas que entregan también beneficios económicos, además de los ambientales”.

 

 

La industria siderúrgica produce necesariamente emisiones gaseosas como subproducto. Cerca del 40 % del carbono utilizado para crear acero se emite en forma de monóxido de carbono (CO) gaseoso. El gas residual generado en los altos hornos y convertidores al oxígeno se quema o se emplea para producir electricidad para las plantas de laminación del acero. En cualquier caso, se quema CO y se emite CO2.

Un proceso innovador desarrollado por el proyecto financiado con fondos europeos STEELANOL ha demostrado un proceso nuevo y más respetuoso con el medio ambiente para aprovechar los gases residuales del acero. Coordinado por la empresa siderúrgica y minera ArcelorMittal de Bélgica, el proyecto ha mostrado que estos gases pueden reciclarse y fermentarse para producir bioetanol, un combustible empleado en automóviles como sustituto ecológico de los derivados del petróleo.

STEELANOL está mostrando los múltiples beneficios medioambientales que pueden extraerse del reciclaje de los flujos de residuos. Al reducir la cantidad de emisiones en origen se atenúa la huella de carbono directa de las plantas de laminación. Es más, la producción de carburante no derivado del petróleo mantiene los combustibles fósiles bajo tierra. La mayor parte del etanol resultante se mezclará con gasolina, pero también se utilizará en otros productos como combustibles para aviación.

ArcelorMittal ya ha puesto en marcha la construcción de las instalaciones nuevas en Gante (Bélgica). Los gases producidos en los altos hornos de la planta siderúrgica de Gante se utilizarán para fabricar bioetanol en lo que supondrá la primera instalación productiva a escala comercial de Europa. Si cumple con sus objetivos, dará pie a que se reduzcan en gran medida las emisiones de gases de efecto invernadero de la industria siderúrgica. Hoy en día, cerca de una cuarta parte de las emisiones de CO2 del sector manufacturero las genera la industria del hierro y el acero. Cada tonelada de bioetanol producida en la planta nueva podría sustituir a cerca de 830 litros de petróleo y reducir las emisiones de CO2 de ArcelorMittal en 2,3 toneladas.

La nueva tecnología que hace posible esta conversión de gas es producto del trabajo de LanzaTech, una empresa asociada al proyecto dedicada al reciclaje de carbono. En un proceso de fermentación de gas pionero, bacterias anaeróbicas se alimentan del CO de los gases residuales del acero para generar bioetanol, un proceso que no repercute en el agua, los alimentos o la biodiversidad.

Según declaró Jennifer Holmgren, directora ejecutiva de LanzaTech, en una nota de prensa publicada en el sitio web de STEELANOL: «El carbono de un solo uso debe dejarse atrás. Para descarbonizar nuestra economía, será necesario contar con el compromiso de grandes empresas y administraciones de todo el mundo a fin de garantizar que las tecnologías de reutilización del carbono forman parte de la solución. Esta instalación europea encarna los principios fundamentales de la economía circular y supone un impulso hacia un mundo con una producción de acero sin residuos».

Las instalaciones de Gante fabricarán, cuando se completen, cerca de 80 millones de litros de bioetanol al año. El impacto de los gases de efecto invernadero de esta producción será un 65 % menor que el de los combustibles derivados del petróleo. Es equiparable a poner en circulación 100 000 coches eléctricos cada año. La producción de bioetanol comenzará a partir de 2020.

STEELANOL ha mostrado que esta tecnología puede cumplir con los requisitos de alta calidad de los carburantes de automoción. Los procesos desarrollados podrían sustituir una enorme cantidad de combustibles en el sector del transporte y otros sectores.

Fuente noticia aquí

Para más información, consulte: Steelanol

La historia de la viticultura se remonta a los romanos, quienes fueron los primeros en adoptar el sistema de enrejado que levantaría las vides del suelo, creando lo que reconocemos hoy como viñedos modernos. Con esta técnica, prácticamente sin cambios durante cientos de años, los productores han debido enfrentar las dificultades asociadas al mantenimiento de esta técnica.

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América Latina y el Caribe se caracterizan por una urbanización consolidada, con un 79,5% de su población, en promedio, radicada en áreas urbanas. El principal desafío de la gestión urbana es mejorar la calidad de vida y lograr la sostenibilidad en las ciudades (CEPAL, 2016). En varios países de la región, los fenómenos naturales extremos como los terremotos, además de ocasionar riesgos para la vida y el bienestar de las personas, afectan directamente la economía y la infraestructura de sus centros urbanos.

Por consiguiente, un adecuado diseño sismorresistente resulta necesario para proyectar edificaciones menos vulnerables, resilientes, sostenibles y accesibles, con el fin de reducir de forma significativa el número de muertes, de personas afectadas y las pérdidas económicas luego de la ocurrencia de un terremoto, como lo establece el Objetivo 11 de la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible de las Naciones Unidas (ONU, 2017).

De acuerdo con el reporte del Global Construction Perspectives & Oxford Economics de 2015, la construcción será probablemente uno de los sectores industriales más dinámicos dentro de los próximos quince años, un suceso crucial para la evolución de las sociedades. Como respuesta a las nuevas necesidades de progreso, la tendencia mundial es utilizar el acero estructural como material de construcción para edificaciones urbanas (edificios residenciales, de oficinas, hoteles, centros comerciales, estacionamientos, escuelas y hospitales) en las principales ciudades del mundo. De hecho, las estructuras de acero han sido siempre consideradas como una solución adecuada para construcciones en zonas de alta sismicidad (Giouncu, 2013).

Propiedades como resistencia, rigidez y ductilidad hacen del acero un material con mejor desempeño a través de todo el ciclo de vida de las edificaciones. Entre las fortalezas que brinda el acero estructural en la construcción de edificios frente a otros materiales, destacan la flexibilidad arquitectónica, mayor velocidad de construcción, reducción del peso de la estructura, así como empleo de mano de obra más especializada, siendo esto una relación directa con el aumento en la calidad y rentabilidad de la obra terminada.

Según datos de la Asociación Latinoamericana del Acero (Alacero), 51% del acero de la región se destina a la construcción. Sin embargo, a diferencia de otras regiones del planeta, el acero como material estructural se encuentra particularmente concentrado en el sector industrial minero y petrolero. En consecuencia, toda investigación que permita avanzar en el entendimiento de su comportamiento y la reducción de la vulnerabilidad sísmica en aplicaciones para edificaciones urbanas está directamente relacionado con el desarrollo productivo y social de nuestras ciudades.

Los sismos de Northridge (1994) y Kobe (1995) permitieron estudiar las deficiencias en el diseño sísmico de estructuras en acero, específicamente de sus conexiones. Los códigos de diseño vigentes en EEUU, contemplan el uso de conexiones debidamente certificadas y calificadas para su uso en zonas de elevada amenaza sísmica. Esto ha permitido la implementación confiable de sistemas estructurales en acero orientado a la ejecución de viviendas de interés social en América Latina. Como consecuencia, numerosas edificaciones han incorporado conexiones soldadas, las cuales, siempre tienen como desventaja la ejecución en terreno y su control de calidad, motivando la búsqueda de nuevas conexiones que permitan soluciones apernadas entre perfiles “wide-flange”, adaptadas a la práctica constructiva de la región.

En este sentido, en la Universidad de Chile se llevó a cabo una investigación numérica y experimental de uniones a momento entre perfiles I (“wide-flange”) usando perfiles T soldados, enmarcado en el proyecto FONDECYT N° 1140628, donde se logró caracterizar el desempeño de esta conexión. La conexión de tipo doble T cortada (DST: Double Split T), compuesta por dos perfiles T apernados llamados T-stubs, es una de las conexiones precalificadas incluida en las recomendaciones FEMA 350 y AISC 358-2016. Sin embargo, las investigaciones que avalan su uso se han llevado a cabo en T-stubs fabricados a partir de secciones laminadas, generando la necesidad de indagar más sobre T-stubs soldados, considerando que éstos presentan ventajas por sobre los laminados, en términos de mejor uso de material, libertad de dimensionamiento, y disponibilidad en Chile.

Como resultado, se obtuvo la caracterización de la conexión mostrando un desempeño favorable, cumpliendo con los requisitos y procedimientos establecidos en normas AISC, obteniendo:
1. Mayor libertad de dimensionamiento que resulta en un diseño más óptimo que cuando se utilizan perfiles laminados.

2. Un ensamblaje que no requiere soldaduras en obra, las cuales poseen una mayor dificultad para realizarse, suelen ser más costosas y requieren de personal calificado para su materialización, factores que pueden llegar a afectar su calidad.

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Figura 1. Conexión DST

 

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Figura 2. Conexión DST en fase experimental.

A partir de dicho estudio, una nueva propuesta de conexiones pretende abordar una caracterización más amplia de conexiones empleando columnas tubulares tipo Hollow Structural Sections, teniendo en cuenta la interacción entre carga axial y la resistencia a flexión biaxial que se presentan en este tipo de conexiones, así como el estudio de nuevos patrones o protocolos de carga considerando la flexión biaxial. En la actualidad, tales efectos no han sido incorporados en las disposiciones AISC-341 y AISC-358, las cuales representan los lineamientos a seguir en el diseño de edificaciones de acero en zona sísmica en la región.

Figura 3. Conexión a momento tipo EP-HSS

Figura 3. Conexión a momento tipo EP-HSS

De esta forma, la actual línea de investigación espera dar respuesta confiable en términos probabilísticos cuantificando las incertidumbres que gobiernan los mecanismos de falla y la participación de los componentes de las conexiones, además del nivel de incidencia en el diseño de dichos componentes, con la firme convicción de que en Latinoamérica podemos aportar soluciones adaptadas a la práctica constructiva regional y la amenaza sísmica de la misma.

*Por: Eduardo Nuñez, Ph.D., Ricardo Herrera, Ph.D.

DESCARGAR PRESENTACIÓN “ESTUDIO EXPERIMENTAL DE CONEXIONES DE MOMENTO USANDO PERFILES T SOLDADOS” (PDF)

La construcción sustentable, impulsada hoy en todo el mundo, provee beneficios tanto económicos como ambientales y de calidad de vida. Es parte de una visión global de desarrollo sostenible, liderada por las Naciones Unidas, que se definió en 1987 como “la satisfacción de las necesidades de la generación presente sin comprometer la capacidad de las generaciones futuras para satisfacer sus propias necesidades”.

Intenta lograr, de manera equilibrada, el desarrollo económico, social y la protección del medio ambiente.

En lo económico, si se incorporan tempranamente criterios de construcción sustentable, se utilizan materiales y procesos de menor impacto ambiental, logrando disminuir los requerimientos de agua y energía y reducir las emisiones de gases de efecto invernadero; en lo económico, se consiguen redistribuciones en los costos, por ejemplo, restringiendo requerimientos de climatización. En tanto, al tener una mejor calidad de ambiente interior -ya sea en temperatura, iluminación, calidad del aire y confort acústico- está comprobado que se eleva el rendimiento (en el caso de las oficinas y centros educacionales) y la satisfacción de las personas.

 ¿Qué es?

La construcción sustentable considera todo el ciclo de vida de la edificación, desde el origen de los materiales que se utilizan -también el proceso de transporte y fabricación- hasta la construcción, operación y de construcción (entendida como el retiro de partes, piezas y materiales para ser reutilizados). Tenemos que considerar que nuestras obras estarán por las próximas décadas, incluso siglos, por lo que un proyecto ineficiente hoy tendrá un impacto negativo por largo tiempo.

Contar con edificaciones que entreguen un nivel adecuado de confortabilidad, que minimicen el impacto ambiental y el uso de recursos durante su construcción y operación, puede contribuir a que los países alcancen metas de reducción de consumo de energía y emisiones de gases de efecto invernadero.

Certificación Edificio Sustentable (CES) es una herramienta local para evaluar, calificar y certificar el comportamiento ambiental de los edificios de uso público en Chile. Nace de un trabajo de años en el Instituto de la

Construcción (IC), donde se analizaron los sistemas que han desarrollado los países más avanzados -Estados Unidos, Canadá, Francia, Inglaterra y Japón, por mencionar algunos-, detallando un conjunto de variables para elegir las más adecuadas a las construcciones del país.

Teniendo en cuenta la diversidad climática y territorial que se encuentra en la región -en Chile incluso a lo largo y ancho-, es fundamental considerar las características locales al momento de planificar una edificación: los requerimientos de climatización, iluminación y aislación térmica son completamente diferentes y pueden ser reducidos por un buen diseño de arquitectura pasiva (en el CES permite obtener hasta 2/3 de la puntuación).

El desarrollo de sistemas propios de certificación es una visión del mundo más desarrollado. Hoy, CES responde con una mirada de futuro a un desafío que en el hemisferio norte, principalmente, ya se ha internalizado. A través de una herramienta estandarizada y validada desde la experiencia y realidad chilena, recoge buenas prácticas y estándares en construcción sustentable, lo que permite promover y acercar niveles superiores en cuanto a diseño y construcción de los emplazamientos, con foco en eficiencia energética, calidad de ambiente interior, utilización de agua y otros recursos, además del manejo de residuos.

Es de esperar que ejemplos como este se repliquen en la región, asumiendo un desafío que permitirá avanzar en pos de un desarrollo sustentable, que beneficie la productividad de los países y la calidad de vida de las personas.

 *Esta columna fue publicada en la edición junio de la Revista Construcción Latinoamericana.