En el marco del lanzamiento de su reporte de sostenibilidad, Aceros AZA, el mayor reciclador de chatarra ferrosa y principal productor de acero verde del país, hizo público una serie de desafiantes compromisos sociales, medioambientales y de gobernanza de cara a las siguientes décadas.

La actividad, además de convocar a representantes de gremios, asociaciones, clientes, proveedores y colaboradores de Aceros AZA, reunió también a los miembros del directorio, encabezado por su presidente, Jorge Matetic Riestra. Además, contó con la participación especial del reconocido conductor de televisión y vocero en temas de sostenibilidad, Amaro Gómez Pablos, y la directora ejecutiva del Centro de Innovación en Ciudades de la Universidad del Desarrollo, Francisca Astaburuaga.

“Desde nuestro rol tenemos que ser agentes de cambio, motor de desarrollo e impulso en nuestra economía. Es por eso que, entre muchas otras acciones, durante 2021 reforzamos nuestro compromiso con el crecimiento, aprobando 48 proyectos de inversión por US$ 31,4 millones”, aseguró el presidente del directorio de Aceros AZA, Jorge Matetic.

La compañía, que ya venía trabajando gran parte de sus directrices estratégicas medio ambientales con anterioridad, estableció -entre otras iniciativas- una Hoja de Ruta Hacia la Carbono Neutralidad que orienta sus esfuerzos en una agenda destinada a mejorar la eficiencia energética en sus procesos, introducir la electromovilidad e incorporar energías renovables no convencionales.

“La sostenibilidad es parte de nuestro ADN. Llevamos 18 años reportando voluntariamente nuestro desempeño económico, social, de buena gobernanza y ambiental, pero sin duda esta versión tiene un componente especial. En este documento no sólo transparentamos lo que hicimos durante 2021, sino también establecimos metas claras que nos llevarán a ser una compañía más inclusiva y aún más comprometida con el cuidado del medio ambiente”, destacó en su intervención el gerente general de Aceros AZA, Hermann von Mühlenbrock.

Valorizar el 100% de los residuos para 2025, reducir en un 20% el consumo de agua por tonelada de acero producido para 2030 y que el 100% de los productos fabricados sean Net Zero para 2050, son solo algunos de los objetivos que tiene Aceros AZA para las próximas décadas. En esta línea, la arquitecta y docente de la UDD, Francisca Astaburuaga, realizó una interesante exposición sobre la importancia de usar productos sustentables en la construcción, ya que es un pilar fundamental para conseguir ciudades más amigables con el ecosistema.

“Una ciudad circular es aquella que promueve la transición de una economía lineal a una circular de forma integrada en todas sus funciones en colaboración con los ciudadanos, las empresas y la comunidad investigadora. Esto significa fomentar modelos comerciales y comportamientos económicos que desvinculen el uso de recursos del desarrollo económico, manteniendo el valor y la utilidad de los productos, componentes, materiales y nutrientes durante el tiempo que sea posible para cerrar los ciclos de materiales y minimizar el uso nocivo de recursos y la generación de desechos”, afirmó la especialista.

En Chile, el sector de la construcción es uno de los más importantes consumidores de acero, en todas sus formas y tipos.  Alrededor del 70% del total de acero consumido en un año, va destinado a la construcción, en la forma de barras de refuerzo, alambrones, planchas de todo tipo, perfiles estructurales pesados, entre otros.  Del total de acero consumido en 2020, el 37% fue producido en el país, lo que equivale a unas 900 mil toneladas.  Como sabemos, la producción de cualquier material genera pérdidas que tienen impacto económico y ambiental.  En el caso del acero, su producción necesariamente utiliza chatarra, agua, gas, energía, oxígeno, minerales como el hierro, la caliza y el carbón entre otros, pero también se generan gases como el CO2, polvos y escorias.

La industria mundial del acero está consciente de tales impactos y trabaja con ahínco hacia una economía circular, enlazando sus procesos con otras industrias para que los efectos de su producción sean ahora considerados como coproductos y no como residuos que contaminan, o van a parar a un relleno.  Es el caso de las escorias que la industria siderúrgica produce y que, a través de un procesamiento eficiente, pasan a convertirse en áridos que sirven para la construcción de caminos, lo que es sinérgico con la industria del cemento y la construcción.  En nuestro país esto ya es parte de una realidad, que es necesario destacar pues también se puede extender a la industria minera del cobre, el gran productor de escorias del país.

La producción de acero nacional genera anualmente unas 360 mil toneladas al año de escorias, las que en más del 70% se vuelven a reutilizar como insumo de la industria cementera, actividad que alimenta luego la industria de la construcción, resolviéndole un problema creciente de este rubro.  Sin embargo, la construcción demanda 11 millones de metros cúbicos de áridos, muchos de los cuales se obtienen de fuentes informales. Debe señalarse que la norma NCh163, que trata acerca de los morteros y áridos para hormigón, ha sido actualizada recientemente e incorpora las escorias siderúrgicas, lo que permitirá no sólo un uso eficiente de este coproducto del acero, sino también facilitar su aplicación en nuestra economía circular.

Es que dados los objetivos y metas que se ha colocado el país, para mitigar su emisión de gases efecto invernadero, el desafío es contar con un ecosistema de industrias con el mismo objetivo, donde los diferentes rubros productivos nacionales sean parte de la solución.  La firma de tratados con el mundo industrializado traerá amenazas, pero también oportunidades lo que nos debe motivar para afianzar estas relaciones comerciales de largo plazo con los países desarrollados, en especial si somos un país exportador de vinos, frutas, productos de la industria forestal, minerales y cobre. La amenaza de impuestos verdes a estas exportaciones, impuestos que serán colocados en la frontera, traerá consecuencias insospechadas para la próxima generación y cuya solución está en la economía circular.

El hidrógeno verde será el combustible que nos permitirá en un plazo de 30 años, cambiar de forma importante la actual generación de los gases efecto invernadero, que como sabemos, nos llevan a un verdadero desastre global ambiental. En el caso de Chile, se abren tremendas oportunidades para nuestro desarrollo, porque este gas obtenido del agua mediante procesos electroquímicos que se alimentan de energías renovables, como las provenientes de fuentes eólicas o del sol, podrían convertirnos en un gran productor de este combustible a nivel mundial.  En ese futuro cercano, no sólo podremos exportar cobre verde, sino también litio verde, hidrógeno y fertilizantes verdes, con el distintivo de haber sido producidos con una huella de carbono muy pequeña y para el mundo. Y esto porque nuestro país es uno de los pocos privilegiados en contar con una superficie tan iluminada como la del desierto de Atacama.

Y si de metales para el desarrollo se tratan, el acero también será uno de aquellos que podrán en Chile ser producidos con una mínima huella de carbono, incluso abrir espacios de exportación para productos de acero verde, que el mundo requerirá y probablemente a un precio más atractivo que el commodity habitual. Contar con más acero verde chileno, también permitirá cubrir nuestras necesidades en la construcción de manera sostenible, que se complementará con las buenas prácticas de la economía circular.

En la actualidad nuestro consumo per cápita de acero en Chile es de 146 kilogramos por habitante y en 30 años más, éste podría llegar a 260. Nuestra industria acerera podría abastecer un tercio o más de este consumo, lo que requerirá nuevas inversiones para transformar el uso de los combustibles fósiles, por los de hidrógeno verde. La industria local ya está dando pasos al respecto, con planes de transición y pruebas a escala industrial para emplear el nuevo combustible.

Pero para llegar a este estatus, donde el hidrógeno verde sea realmente el gran combustible, el país requiere trabajar en varios ámbitos, sin los cuales los objetivos se distanciarán en el tiempo.  Habrá que crear o modificar nuestras regulaciones, para poder incentivar la demanda del nuevo combustible. Por ejemplo, el uso en el transporte minero, o el uso en buses, o transportar el gas por la red de las tuberías hasta los hogares e industrias.  

Cuestiones como éstas, que parecen simples, pueden ser obstáculos que requerirán grandes acuerdos público – privado, sin los cuales no tendremos las bases para sustentar estos cambios.  Implicará la generación de un nuevo marco legal nacional, con contratos a largo plazo para reducir los riesgos en las inversiones, no sólo para la oferta, sino también para la demanda. Y esta demanda, no es sólo la local, sino también la de clientes en el extranjero, que nos aseguren el consumo.  Grandes desafíos nos esperan con el hidrógeno verde, que muchos no lo ven.  Por lo menos, no he escuchado de nuestra clase política una clara posición que marcará el desarrollo de la próxima generación.

En los últimos años, nuestro país ha realizado importantes esfuerzos para ir avanzando en certificaciones, evaluaciones ambientales, nuevos estándares para la construcción sustentable de las viviendas y medir el ciclo de vida de algunos materiales de construcción, con el propósito de poder seleccionar los materiales con menores impactos ambientales.  También está el poder ir formando a las nuevas generaciones de profesionales del sector, en educarse en estas materias que finalmente impactarán en todas las nuevas edificaciones que demande nuestra sociedad.  Mal que mal, una obra tiene una larga vida útil, que puede llegar a 70 o los 100 años, antes de ser demolida y en el curso de esa vida, consumió energía, materiales además de haber generado impactos en su entorno.

En una economía circular, nos vemos obligados a evaluar las decisiones de una edificación, en toda su extensión, es decir, desde que nace, hasta que muere ésta.  No basta con elegir los materiales sólo por su costo, pues esa ha sido una de las razones del porqué la economía lineal no responde al cuidado medioambiental.  Pensemos, por ejemplo, que en Chile los residuos que se generan sólo durante la etapa de la construcción se estiman que alcanzan a unos 57 kg/m2 y alrededor del 5% de esa cifra, son residuos metálicos.  Estos residuos corresponden principalmente a despuntes y mermas de acero de todo tipo y que, por una gestión inadecuada en la construcción, podrían o se pierden en rellenos o lugares de depósito, lo que incrementa el problema ambiental, social y económico derivado de estos residuos.

¿Y a cuánto equivale esa cifra? En un año normal, en nuestro país se construyen alrededor de 19 millones de metros cuadrados, por lo que los residuos metálicos alcanzarían a unas 56 mil toneladas de acero.  Esta es una cifra importante que, en términos relativos, representa el 2% de consumo de acero del país, es decir, unos US$ 25 millones al año.

Una forma de reducir estas pérdidas es la de incrementar la industrialización en la construcción, que permite eliminar los desperdicios, entre los cuales están los residuos metálicos.  Y el acero por su naturaleza, es muy afín a los procesos de industrialización, porque las tareas de prefabricación pueden realizarse en taller, donde el control de producción es óptimo y dejando el montaje para el sitio de la obra.  

Para dar más impulso a la economía circular, la reciente Ley de Responsabilidad Extendida del Productor y Fomento del Reciclaje – REP – podría ser mejorada para valorizar en general, los residuos de la construcción, hoy ausentes en esta ley y que, al ser considerados como residuos, pueden representar obstáculos para su uso.  Si bien la actual regulación no prohíbe el uso de residuos en otras industrias, la definición clara para delimitar qué son residuos y qué son subproductos, ayudaría a dar más empleo, evitando que estos materiales pasen a disposición final.

Hace falta fomentar la recolección y separación en las obras, para facilitar que se separen los productos reciclables o reusables, de los que no lo son para desechar de forma diferenciada y a menor costo.

En el marco de la “Estrategia de Economía Circular en Construcción”, el objetivo de este levantamiento es identificar diferentes iniciativas, casos, experiencias, productos y servicios relacionados con Economía Circular en Chile.

El ICHA, que participa activamente en la Mesa de Economía Circular del instituto de la Construcción, lo invita a postular para ser parte de una red de iniciativas existentes a nivel nacional, que a través de la estrategia serán apoyadas para su visibilidad y vínculo con actores del ecosistema. Por favor le solicitamos responder hasta el día 13 de mayo de 2022 en el siguiente link https://forms.gle/zbh7sB4u8PqZrMvi9

Posteriormente se darán a conocer las iniciativas seleccionadas del primer semestre 2022, que se publicarán en la página www.economiacircularconstruccion.cl

Es del interés del ICHA apoyar acciones destinadas a reducir las emisiones en la industria del acero y la construcción. Por ello, en conjunto con el programa HuellaChile del Ministerio del Medio Ambiente lo invita a contestar la encuesta “Priorización de medidas de mitigación de Gases Efecto Invernadero”.

El estudio se desarrolla con la colaboración de la consultora E2BIZ y está diseñado para generar reglas de contabilidad para la cuantificación de reducción de emisiones de GEI a nivel de proyectos del sector Residuos para los subsectores “Neumáticos Fuera de Uso”, “Construcción y Demolición” y “Envases y Embalajes”. Esta permitirá diseñar metodologías de cuantificación de proyectos de reducción de emisiones de gases de efecto invernadero (GEI).

Solicitamos a usted completar la siguiente encuesta, cuyo objetivo es priorizar medidas de mitigación identificadas en cada subsector y así desarrollar reglas de contabilidad para las más relevantes.

Al finalizar este estudio, los instrumentos desarrollados quedarán disponibles de manera pública y gratuita para todas las organizaciones que deseen respaldar su gestión del carbono a través del Programa HuellaChile.

La encuesta la puede encontrar en el siguiente link

https://docs.google.com/forms/d/e/1FAIpQLSf-xqlDyqXstYOwm0AeWzrd-DcygBH1ZNqBOf56p4NDMDJJ0A/viewform

En el marco de la hoja de ruta nacional definida por el Ministerio del Medio Ambiente, la construcción lidera las acciones del sector privado promoviendo cambios que servirán de referencia para otros sectores y gremios.

La Cámara Chilena de la Construcción ,el Instituto de la Construcción y el programa Construye2025 de Corfo guiados por la Corporación de Desarrollo Tecnológico (CDT) lanzaron la Estrategia de Economía Circular en Construcción, que presenta los lineamientos para el tránsito hacia una nueva cultura del sector.

El propósito es avanzar hacia el desarrollo sostenible, social, ambiental y económico de la industria, a través del apoyo a iniciativas que involucran a los sectores público, privado y académico.

En el lanzamiento de la Estrategia de Economía Circular en Construcción, el ministro de Medio Ambiente Javier Naranjo relevó que el sector de la construcción es uno de los de mayor potencial para la circularidad. Felicitó la iniciativa e invitó al trabajo colaborativo para avanzar en innovación y nuevos modelos de negocio para la reactivación verde.

Pedro Plaza, vicepresidente de la CChC y presidente del Consejo de Sostenibilidad del gremio, destacó que esta estrategia es “una poderosa aliada, que abre múltiples oportunidades de innovación y nuevos modelos de negocio para todos los sectores productivos, permitiendo un uso más eficaz de los recursos y minimizando los residuos e impactos ambientales”.

Asimismo, dijo que el país es pionero en el mundo al contar con una Hoja de Ruta para un Chile Circular al 2040, señalando que la economía circular y la reducción de residuos de construcción son el foco del pilar Medio Ambiente de la estrategia que promueve el Consejo de Sostenibilidad Empresarial de la CChC.

En tanto, Pablo Ivelic, presidente del Consejo Directivo de Construye2025, destacó que si al realizar una actividad se obtiene una ganancia, esta no puede ser a expensas de generar un impacto negativo en el entorno. Por ello, apuntó a la necesidad del desarrollo sostenible, en el que debe convivir el beneficio económico con el beneficio social y medioambiental. “Es bueno preguntarse cómo se comporta nuestro rubro y la respuesta es mal: el 40% de las materias primas que se generan son consumidas por la industria de la construcción y, al mismo tiempo, el 35% de los residuos que se generan a nivel mundial provienen de la construcción y demolición de infraestructura. En adición, el 30% de los gases de efecto invernadero son producidos por nuestra industria”, sostuvo.

Por eso, hizo un llamado a “transformar nuestra industria desde la economía lineal hacia una economía circular y a partir de hoy tenemos una hoja de ruta para esta transición”.

Ricardo Fernández, presidente del Instituto de la Construcción, señaló que la transformación desde una economía lineal a una circular requiere inversiones, cambios regulatorios y conductuales y el convencimiento de que es imprescindible el cuidado y buen uso de los recursos naturales.

“Quiero destacar el gran trabajo que ha hecho y está haciendo el Subcomité de Economía Circular del Instituto, conformado en noviembre de 2020. A la fecha, son 29 las instituciones que participan activamente en este Subcomité, que ha trabajado durante este primer año, en generar bajadas concretas dentro de las 37 acciones planteadas por la estrategia, para que las instituciones participantes puedan proponer y concretar acciones libremente y de acuerdo con sus capacidades”.

Asimismo, agregó que “estamos frente a una oportunidad única para impulsar un cambio en la industria, que favorezca el mejoramiento de los procesos de producción, hacia una circularidad en nuestras obras y un manejo responsable de residuos durante la operación y demolición de edificios. Los instamos a seguir trabajando para su implementación y desarrollo, lo que sin duda traerá innumerables y beneficios para toda la sociedad”.

Ejes de la estrategia

En la actividad participaron también Miguel Pérez, líder del Pilar de Medio Ambiente del Consejo de Sostenibilidad CChC y la subgerenta de Desarrollo de la Corporación de Desarrollo Tecnológico (CDT), Katherine Martínez; y, quienes dieron a conocer el detalle de la Estrategia, que consta de seis ejes:

Colaboración: Crear espacios de encuentro, intercambio de conocimientos, colaboración y construcción de confianza para producir sinergia entre los distintos actores de la cadena de valor de la construcción e industrias relacionadas.

Formación: Contar con profesionales, técnicos y operarios capacitados para realizar proyectos que incorporen la economía circular en el sector construcción.

Marco Normativo: Resolver asimetrías de información respecto al marco normativo y fortalecer la colaboración entre el sector público y privado para el desarrollo normativo.

Benchmarking y Difusión: Disponibilizar casos, datos e indicadores para fomentar la incorporación de conceptos de Economía Circular tanto en la cadena de suministros/ aprovisionamiento, como en etapas tempranas de diseño, construcción y operación.

Innovación: Generar instancias de vinculación entre empresas, academia y ecosistema emprendedor para favorecer la innovación en economía circular.

Incentivos: Generar incentivos que permitan promover que el sector privado cultive una cultura de Economía Circular.

“Hoy, junto con presentar la estrategia, damos a conocer los frutos tempranos y el despliegue territorial que la CChC ha iniciado, donde destacamos el Acuerdo de Producción Limpia de la región de Valparaíso, y la creación de una mesa interregional para que esta iniciativa exista en el norte y sur de Chile”, mencionó Katherine Martínez, subgerenta de Desarrollo de la CDT.

Por su parte, Alejandra Tapia, coordinadora de Sustentabilidad de Construye2025, explicó que esta estrategia ha sido el fruto de un gran trabajo colaborativo de distintas personas e instituciones “donde hemos tenido que coordinar y alinear muchos focos de trabajo”.

A su vez, especificó que “como Construye2025, estamos para colaborar en acelerar la transformación de la construcción y para ello hemos trabajado promoviendo la innovación, acercando soluciones circulares a las empresas para facilitar la incorporación de nuevos modelos de negocios, lo que se hizo a través de un estudio que desarrolló tres modelos con su factibilidad económica y técnica y también Corfo realizó un tremendo esfuerzo en apoyar la economía circular en construcción al llamar al sector a disminuir la pérdida de recursos a través de soluciones tecnológicas, donde ganaron ocho proyectos”.

A ello se suma un segundo ámbito de colaboración, para generar las capacidades para que se desarrollen estos modelos de negocios y mercados circulares. “Para esto nos encontramos trabajando en un reglamento al alero de la Hoja de Ruta RCD y Economía Circular en Construcción 2035 para generar un marco jurídico con énfasis en valorización y foco en economía circular”, precisó.

Finalmente, Paola Molina, presidenta del Subcomité de Economía Circular del Instituto de la Construcción, indicó que hay una gran esperanza puesta en esta estrategia porque generará un impulso para avanzar de manera temprana hacia una economía circular.

“Esta estrategia incluye a todo el ecosistema de la industria de la construcción. Mientras más representantes tengamos, tendremos una visión más amplia para levantar todas estas acciones. En el comité hemos podido ver cómo el trabajo colaborativo genera el impulso para poder desarrollar esto de manera acelerada y poder responder a todos los desafíos que tenemos por delante”, dijo.

Descargar la Estrategia:

Ver el video del evento: https://www.youtube.com/watch?v=0ulVn6UtzqQ

El congreso organizado por Alacero sobre “el Futuro de la Industria en un Mundo Sustentable” finalizó con un claro mensaje hacia todos los integrantes de la cadena de valor de la industria metalmecánica para que los debates realizados durante las jornadas del encuentro se concreten en hechos y acciones, con objetivos y metas comunes.

Durante la apertura, el Director Ejecutivo de Alacero, Alejandro Wagner, se refirió a los desafíos y posibles soluciones para el sector de acero en América Latina: “estamos viviendo tiempos de cambios quizás sin precedentes, que definen la nueva agenda de nuestro sector y nuestras prioridades. Nos estamos transformando para acompañar estos desafíos”.

“Este congreso será un éxito si de acá nos llevamos ideas, si abrimos debates, si abrimos los ojos de otros, para generar una hoja de ruta común, respuestas y soluciones concretas, que incluso sirvan como input a nuestros gobiernos para transmitir la dimensión de este desafío y las políticas públicas necesarias para alcanzarlo”, agregó.

Por su parte, Máximo Vedoya, CEO de Ternium y orador a cargo del primer panel, destacó la importancia de estimular un diálogo abierto entre la industria y los gobiernos de la región para solucionar el problema de las emisiones de carbono. Además, se refirió a la necesidad de brindar oportunidades para atraer a la nueva generación de talentos de ingenieros e ingenieras. “Solo así lograremos el éxito”, concluyó. Además, anunció la presentación del Paper elaborado por Alacero con su Posicionamiento frente al desafío del Cambio Climático, la hoja de ruta del sector para contribuir con la baja de emisiones, así como también la necesidad de contar con políticas públicas que incentiven y aceleren esta transición.

Sobre este tema, Jeffrey Sachs -Autoridad Mundial en Economía y Desarrollo Sostenible de la Universidad de Columbia señaló que “Tenemos muchas incertidumbres, sobre todo en los países más ricos, ellos causan todas las crisis y no pagan por eso. No quieren compartir y pagar los impuestos. Los daños son cada vez más fuertes, necesitamos solucionar ese problema correctamente”.

En el mismo sentido, Aditya Mittal, CEO de ArcelorMittal, alertó “necesitamos salvar el planeta y también el acero, que es un producto muy importante” y aportó nuevas ideas para para ir hacia un sector cada vez más limpio: Smart carbon (UCCS), emisión cero con descarbonización y la exploración de otros procesos. Además, destacó especialmente la importancia de la diversidad en la organización y la inclusión de mujeres en cargos de gestión. “Es necesario que la empresa trabaje con diversidad, no solo como una meta a ser alcanzada, sino como algo natural”, finalizó.

Durante la segunda jornada se destacó la participación de Gustavo Werneck, CEO de Gerdau y próximo Presidente de Alacero en el período 2022 – 2023, quien estuvo a cargo del cierre del encuentro.” Estamos en un momento de cambios de mercados globales y de nuevas oportunidades para la industria del acero en Latinoamérica. Las proyecciones son que el PIB avanzará un 6% en los países de la región el próximo año. Además, hubo un crecimiento de la industria de 16% este año comparado con el anterior”, afirmó.

“Fortalecer el mercado de América Latina es fundamental y para eso tenemos que trabajar de manera colaborativa y en red. En los próximos años, van a llegar nuevas demandas a nuestra región y tendremos que estar preparados para ofrecer los productos y los más innovadores”, sostuvo. Además, detalló que la descarbonización es uno de los grandes desafíos del sector de acero y, en ese sentido, afirmó que la industria cuenta con “la ventaja de tener el acero más limpio y sostenible en comparación con el de nuestro principal competidor. América Latina emite 1,6 tn de CO2 a la atmósfera, frente a las 2,1 tn de China.”

Finalmente, aseguró que” la industria del acero tiene una función absolutamente relevante en la generación de empleo de alta calidad en América Latina” y reafirmó el compromiso de Alacero para “seguir de cerca todas las oportunidades que se presentan para la industria en la región”.

Por otro lado, el panel sobre el Panorama Político, Social y Económico de Latinoamérica comenzó con las palabras de Susan Segal, CEO Council of the Americas, quien aseguró que “la pandemia resultó en un tremendo avance en la tecnología y no vamos a retroceder”.

El evento se realizó en forma semipresencial y contó con la participación de más de 5.000 personas del sector de la industria metalmecánica, profesionales, periodistas, jóvenes, estudiantes y miembros de la comunidad de la industria del acero que pudieron debatir sobre los próximos desafíos del sector, conocer las últimas tendencias a nivel global y el panorama de los países de la región de América Latina.

En su octava versión de “Encuentros de Acero”, el ICHA convocó a dos destacadas profesionales para tratar el tema “La urgencia de aplicar la economía circular en la construcción y cómo ayuda el acero en este proceso”.

Las conclusiones fueron alarmantes y para graficarlas sólo algunas cifras: la industria de la construcción genera al año más de 3 millones de m3 de Residuos de Construcción y Demolición –  RCD, y el 20% de ellos no cuenta con sitios autorizados para su  disposición. Además, cada hectárea de vertedero significa la pérdida de 15.000 toneladas de agua subterránea y 525 kg de suelo fértil cada año, señaló Paola Molina, presidente del directorio del Comité de Edificación Sustentable – CES y el Subcomité de Economía Circular del Instituto de la Construcción.

Lo peor de esto, dijo la profesional “Se estima que, en Chile, se generan pérdidas del orden de US$315 millones anuales por mermas en materiales. Estos residuos son altamente aprovechables, pero terminan en residuos o escombros”.

Considerando que los efectos del cambio climático ya los estamos sufriendo con una mega sequía que dura más de una década, las acciones para revertir sus efectos “son urgentes”, señaló Molina. Para ello, dijo, hay que trabajar en algunos objetivos, tales como que el 50% de la edificación e infraestructura pública nueva cuente con criterios y atributos de diseño y construcción que se enmarquen en el modelo de economía circular, y al menos el 40% de los materiales, productos, piezas y componentes utilizados en ellos. Además, los edificios deben medir y reducir su huella de carbono y contar con certificaciones ambientales.

“Hay que diseñar Edificios Reversibles, que puedan ser desmontados al término de su vida útil y no demolidos como es la práctica habitual de hoy”. Según Paola Molina, la construcción en acero es una gran ayuda y aporte para este objetivo.

Actualmente Paola Molina preside también el Comité de Economía Circular del Instituto de la Construcción, instancia donde participan 28 instituciones de los sectores público, privado y academia, cuyo objetivo es instalar y promover sistemas constructivos amigables con el medio ambiente.

Por su parte, Paula Araneda, jefe de la División Tecnología de la Construcción del IDIEM, expuso sobre el tema “Economía Circular: Innovación en la Construcción y el rol del acero”.

Señaló que la industria de la construcción en Chile explica el 26% del uso global de energía y genera el 33% por ciento de las emisiones de Gases de Efecto Invernadero del país. Además, genera casi 6 millones de toneladas de residuos al año. “por cada 10 pisos que se construyen en un edificio, uno equivale a residuos, por lo que la pérdida económica para las constructoras y la economía es enorme y evitable”.

Dijo que este problema se soluciona con el ecodiseño de los edificios y generando soluciones constructivas que incluyan la reducción, reutilización y reciclaje de los materiales. Destacó el uso del acero, ya que sus propiedades le permiten ser reciclado indefinidamente sin perder propiedades, por lo que se debe promover y practicar activamente su utilización y el reciclaje de los despuntes.